domingo, 19 de febrero de 2012

CUENTOS

LA CÁMARA SE ROBA NUESTRA ALMA
Armando Vega-Gil

Se la lleva a quién sabe dónde vuelta un negativo arañado en celuloide para, más tarde —si es que tenemos suerte y no terminamos en un ataúd de archivos olvidados—, ser transfigurada nuestra ánima en una impresión en papel fotográfico donde cualquiera pueda leer en nuestros ojos traslapados en tiempo y espacio los profundos miedos, el hastío superficial o la felicidad arrebatadora que nos habitaba en el momento del clik, adivinar y conjeturar sobre quiénes somos en la tensión de nuestros labios y cejas, el rubor de mejillas, el acomodo aéreo de brazos y manos, hombros y espalda. La cámara nos puede desintegrar en una marejada de datos binarios digitalizados que no son más que un flujo de información amorfa que al ser descomprimida en una computadora reviven —reintegran como en la teletransportación de Viaje a las estrellas— nuestras gesticulaciones, la cuales tal vez no vayan más allá de nuestras máscaras y escudos de apariencia: cartón-piedra.

Quizá porque sabemos que las cámaras, al fotografiarnos, filmarnos o grabarnos hurtan descaradamente nuestra aura y nos debilitan, dejando perforado halo y ectoplasma, expuestos a que manos y conciencias perversas hagan magia negra con el aura que inevitablemente rodea nuestros retratos, tal vez por esta certidumbre atávica que nos previene del peligro, es que dejamos de ser nosotros mismos cuando sabemos que la lente de una cámara nos apunta: una video cam, una Lumix analógica, el ojo espía de un teléfono celular o iPhone. La conciencia de estar frente a una posible foto nos lleva a tomar una actitud irreal, a instalarnos en una pose tanto más estudiada por cuantas más fotografías y videos se nos tomen. El Facebook no es más que una galería de quienes en realidad no somos, siempre felices y desmadrosos, siempre gozando de la vida, bebedores de litros de cerveza, gesticuladores de lo que queremos aparentar, de lo que quizá jamás lleguemos a ser.

¿Seremos capaces de representar a quien en realidad somos frente al lente de una video HD? A la hora de ser fotografiados, ¿nos interesa ser sinceros y diáfanos —dejar de ser los actores de nosotros mismos— para que quien nos vea vueltos un documental o un fotograma sepa de nuestras profundidades? Esto es peligroso, atemorizante.

El proceso puede ser largo, estar sembrado de dudas. La responsabilidad de este proceso puede ser incluso más demandante cuando el retratado, el radiografiado, lleva sobre sus hombros la representación de un anhelo y una conciencia colectiva, cuando uno es la sublimación abierta en carne viva de un momento de la historia, cuando uno es un personaje público querido y celebrado. Entonces la pregunta es: ¿quiero mostrar mis tripas, mi dolor y mi felicidad que son en última instancia sólo mías, mis tesoros más preciados? ¿Puedo hacer de mi intimidad un objeto de expectación?


ABRAZAR UN ÁRBOL

Armando Vega-Gil

Rafael estaba feliz con su departamento arbolado, a pesar incluso de la mala sangre de algunos vecinos que enturbiaban el ambiente con sus rostros amargos y voces de aguijón.
Sembrada en la tercera planta, la pared sur de su piso era un ventanal enorme que daba a una callecita aledaña a los Viveros de Coyoacán. Por las mañanas, él salía a correr bajo aquellas frondas de ahuehuetes y fresnos que por las noches sugerían danzas aún más voluptuosas que las de cualquier table dance para burócratas indolentes, lo que vitalizaba su destrabada vida sexual de recién divorciado. La pared oriente, la de su recámara, daba a una extensión virtual de los Viveros que estallaba en la copa inmensa de un sauce solitario y frondoso plantado en un patio compartido con otros edificios. Y era tan espeso el follaje, y daba tan de frente a su ventana, apartando sus intimidades de la vista de los chismosos, que no necesitaba usar cortinas, por lo que, sin reparo, podían andar desnudos por su hogar él y sus amigas. Adán en su paraíso. De hecho, por un misterio que agradecía a los dioses --en los cuales no creía, pues se proclamaba agnóstico--, Madrid, la callecita angosta que daba a su casa, apenas unos metros a la izquierda cambiaba abruptamente el sentido de su único carril, por lo que el pesado tránsito de la región se cancelaba allí mismo.

Y nombró Saúl al sauce aquel en un acto hierático y provocador, pues había luchado contra un grupo de vecinos miopes que querían derribarlo desde hacía más de un año para ampliar el estacionamiento.

--¿Cómo pueden ser tan idiotas? --se decía--, si lo que falta en la ciudad son árboles que purifiquen el aire y lo que sobran son carros que lo envenenan.

Y fue tan coherente con su decisión, que le regaló su Mini Cooper a un primo de Guanajuato y se consiguió una bicicleta Benotto Launge muy simpática.

El día que hizo este ritual ecologista, se quedó toda la tarde tumbado en la cama con una amiga muy querida, viendo a Saúl a través de la ventana.
María era una mística, militante fanática del reiki y el yoga kundalini.

--Si lo quieres tanto --dijo ella, retando el descreimiento de Rafa-- vístete y sal a darle un abrazo. Eso te conectará a la tierra. Ya es hora de que vayas creyendo en algún Dios.

Y, claro, Rafael no lo hizo.

Por eso fue tan duro y demoledor el golpe conectado en directo a su corazón cuando, regresando de una gira, encontró su ventana oriente abierta a la mirada inquisitorial de los vecinos que habían aprovechado la ausencia del roquero sospechoso para talar al ras del suelo a Saúl. Rafa hizo un escándalo tremendo, pateó puertas, rompió a pedrada limpia dos ventanas, se agarró a moquetazos con uno. El pleito llegó a una sala de la delegación y terminó en nada. Por la noche, Rafael se fue a llorar a la mesa mutilada del tronco arrebatado. De pronto, en un rincón, Rafa vio una minúscula rama que el señor de la basura no había secuestrado: era un bracito de Saúl.

 Rafael lo subió de prisa a su departamento, lo puso en un vaso de agua y le telefoneó a María para salvar el rastro del árbol. El ritual fue sencillo: Rafa abrazó la pequeña rama y le cantó hasta la madrugada.

 Un año después, la ramita es una señora rama que ha echado raíces hidropónicas, y Rafa espera con paciencia el día en que pueda trasplantarla para, en un descuido de sus estúpidos vecinos, abrir a sangre y fuego un boquete en medio del estacionamiento y sembrar allí al hijo de Saúl, quien, dentro de cincuenta años, hará posible que las nietas de Rafa quiten las cortinas de la recámara oriente del abuelo y puedan andar desnudas con sus novios, a ventana abierta, lejos de las miradas turbias de los enemigos de la libertad y los paraísos

martes, 7 de febrero de 2012

TEMARIO DEL TERCER BIMESTRE

Español III
Mtra. Ma. del Pilar Torres Anguiano

Temario del tercer bimestre
I.                    Gramática
Clases de sustantivos
Clases de adjetivos: Connotativos y no connotativos
Artículos
Pronombres
Concordancia entre sustantivo y adjetivo
Verbos: aspecto semántico, sintáctico y morfológico.
               Funciones y características
               Clases de verbos
               Voz activa y pasiva
               Accidentes gramaticales
               Concordancia entre sujeto y verbo
               Formas no personales

              
II.                  Literatura
                Literatura española medieval y renacentista
Análisis literario: La obra de Saramago
        Análisis poético: métrica y figuras literarias
               

miércoles, 1 de febrero de 2012

Poema de Mío Cid.- CANTAR PRIMERO: DESTIERRO DEL CID

Poema de Mío CidCantar Primero: Destierro del Cid
[El Cid, que servía al rey Alfonso VI, fue atacado por el conde García Ordóñez, un gran amigo del rey. El Cid no pudo dejar sin vengarse el ataque y venció al conde, insultando su honor: le mesó la barba (le arrancó pelos de la barba). García Ordóñez se puso furioso y le habló mal del Cid al rey. El rey desterró al Cid. El poema comienza en el momento de salir de Burgos.]
 

1Con sus ojos muy grandemente llorando tornaba la cabeza y estábalos mirando:vio las puertas abiertas, los postigos sin candado, las perchas vacías sin pieles y sin mantos y sin halcones y sin azores mudados.Suspiró mío Cid triste y apesadumbrado. Habló mío Cid y dijo resignado: «¡Loor a ti, señor Padre, que estás en lo alto! Esto me han urdido mis enemigos malos».

Notas:
postigo: puerta
halcón: pájaro fuerte que se usa para la caza
azores: pájaros fuertes (hawks); mudados: que habían cambiado las plumas
apesadumbrado: muy triste
me han urdido: han conspirado contra mí

2
Ya cabalgan aprisa,   ya aflojan las riendas.
Al salir de Vivar,   tuvieron la corneja diestra,
y entrando en Burgos,   tuviéronla siniestra.
El Cid se encogió de hombros   y meneó la cabeza:
«¡Albricias, Álvar Fáñez,   que si ahora nos destierran
con muy gran honra   tornaremos a Castiella!»

corneja diestra ... siniestra: ver una corneja (pájaro negro) a la derecha (diestra) 
significaba buena fortuna; a la izquierda (siniestra) indicaba mala fortuna

3
Mío Cid Ruy Díaz   por Burgos entróve,
van en su compañía   sesenta pendones;
salen a verlo   mujeres y varones,
burgueses y burguesas   a las ventanas se ponen,
llorando de los ojos,   ¡tan grande era su dolor!
De las sus bocas   todos decían una razón
«¡Dios, qué buen vasallo,   si tuviese buen señor!»

entróve: entró
razón: palabra

4
Le hospedarían con gusto,   pero ninguno osaba: 
que el rey don Alfonso   le tenía gran saña. 
Antes de la noche   en Burgos entró su carta 
con gran mandamiento   y fuertemente sellada
que a mío Cid Ruy Díaz   que nadie le diese posada  
y aquellos que se la diesen   supiesen vera palabra 
que perderían sus bienes   y además los ojos de la cara, 
y aun además   los cuerpos y las almas. 
Grande duelo tenían   las gentes cristianas; 
se esconden de mío Cid,   que no osan decirle nada. 
El Campeador   se dirigió a su posada;
cuando llegó a la puerta, la halló bien cerrada,
por miedo del rey Alfonso, así ellos acordaran:
que a menos que la rompiese,   no se la abrirían por nada.
Los de mío Cid   a altas voces llaman, 
los de dentro   no les querían responder palabra. 
Aguijó mío Cid,   a la puerta se llegaba, 
sacó el pie del estribo,   un fuerte golpe daba; 
no se abre la puerta,   que estaba bien cerrada. 
Una niña de nueve años   a mío Cid se acercaba: 
«Ya Campeador,   en buen hora ceñiste espada
«El rey lo ha vedado,   anoche entró su carta, 
«con gran mandamiento   y fuertemente sellada.
«No os osaríamos   abrir ni acoger por nada; 
«si no, perderíamos   los bienes y las casas,
«y aún además   los ojos de las caras.
«Cid, en nuestro mal   vos no ganáis nada; 
mas el Criador os guarde   con todas sus virtudes santas».
Esto la niña dijo   y tornó para su casa. 
Ya lo ve el Cid   que del rey no esperaba gracia.
Partióse de la puerta,   por Burgos aguijaba,
llegó a Santa María,   luego descabalga;
hincó las rodillas,   de corazón rogaba.
La oración hecha,   luego cabalgaba;
salió por la puerta,    el río Arlanzón pasaba.
Junto a la villa de Burgos   en la glera acampaba, 
mandó plantar las tiendas,   después descabalgaba. 
Mío Cid Ruy Díaz,   el que en buen hora ciñó espada,
acampó en la glera   que nadie le abre su casa; 
están junto a él   los fieles que le acompañan.     
Así acampó mío Cid   como si fuese en montaña.

saña: enojo, odio
fuertemente sellada: enviada por el rey con intenciones severas
supiesen vera palabra: no debieran dudar
acordaran: habían acordado
la rompiese: rompiese la puerta
aguijar: espolear, incitar (un caballo)
ceñiste: te pusiste
vedado: prohibido
glera: ribera del río
montaña: bosque

[El Cid pasa por San Pedro de Cardeña para despedirse de su mujer, doña Jimena, y a sus hijas, doña Elvira y doña Sol.]
He aquí a doña Jimena   que con sus hijas va llegando;
dos dueñas las traen   a ambas en sus brazos. 
Ante el Campeador doña Jimena   las rodillas ha hincado.
Lloraba de los ojos,   quiso besarle las manos: 
«¡Ya Campeador,   en hora buena engendrado,
«por malos intrigantes   de Castilla sois echado! »
16
«Ay, mi señor,   barba tan cumplida, 
«aquí estamos ante vos   yo y vuestras hijas, 
«(muy niñas son   y de pocos días), 
«con estas mis damas   de quien soy yo servida. 
«Ya lo veo   que estáis de partida, 
«y nosotras y vos   nos separamos en vida. 
«¡Dadnos consejo,   por amor de Santa María!»
Alargó las manos   el de la barba bellida, 
a las sus hijas   en brazos las cogía, 
acercólas al corazón   que mucho las quería. 
Llora de los ojos,   muy fuertemente suspira:
« Ay, doña Jimena,   mi mujer muy querida, 
«como a mi propia alma   así tanto os quería. 
«Ya lo veis   que nos separan en vida, 
«yo parto y vos   quedáis sin mi compañía.
«Quiera Dios   y Santa María, 
«que aún con mis manos   case estas mis hijas, 
«y vos, mujer honrada,   de mí seáis servida».

barba tan cumplida: referencia al machismo, al poder del Cid y al respeto que se le debe
bellida: bella

17
Por Castiella se va   oyendo el pregón, 
cómo se va de tierra   mío Cid el Campeador; 
unos dejan casas   y otros, honor. 
En ese día   en el puente de Arlanzón 
ciento quince caballeros   todos juntados son; 
todos demandan   por mío Cid el Campeador.

honor: aquí, tierras y haciendas

18
[Ya llega el momento de salir de su tierra. El Cid les habla a sus hombres.]
El día es salido,   la noche quería entrar,
a sus caballeros   mandólos todos juntar:
«Oíd, varones,   no os dé pesar;
«poco dinero traigo,   vuestra parte os quiero dar. 
«Tened en cuenta   cómo os debéis comportar: 
«mañana temprano   cuando los gallos cantarán, 
«no perdáis tiempo,   los caballos ensillad; 
«en San Pedro, a maitines   tañerá el buen abad,
«nos dirá la misa   de Santa Trinidad;
«dicha la misa,   tendremos que cabalgar,
«pues el plazo se acerca   y mucho hemos de andar». 
Como lo manda mío Cid   así todos lo harán.
Hecha la oración,   la misa acabada ya,
salieron de la iglesia,    ya quieren cabalgar.
El Cid a doña Jimena    la iba a abrazar;
doña Jimena al Cid   la mano le va a besar,
llorando de los ojos   que ya no puede más.
Y él a las niñas   volviólas a mirar:
«A Dios os encomiendo,   nuestro Padre espiritual, 
«ahora nos separamos,   ¡Dios sabe el ajuntar! 
Llorando de los ojos   con un dolor tan grande, 
así se separan   como la uña de la carne.

a maitines tañera: se doblarán las campañas para llamar a la gente a la iglesia
ajuntar: el momento de reunirse otra vez

19
Se acostó mío Cid   cuando la noche llegó, 
soñó un sueño dulce,   ¡qué bien que durmió! 
El ángel Gabriel   a él vino en visión: 
«Cabalgad, Cid,   el buen Campeador, 
«que nunca en tan buen hora   cabalgó varón; 
«mientras que vivieseis   tendréis buen honor». 
Cuando despertó el Cid,   la cara se santiguó. 
[El Cid y sus hombres entran el reino moro de Toledo, un rey tributario del rey Alfonso. El Cid va rumbo a Castejón mientras Álvar Fáñez y otros hombres pasan por Guadalajara. El Cid llega a Castejón.]
23
Ya amanecía   y venía la mañana,
salía el sol,   ¡Dios, qué hermoso apuntaba!
En Castejón   todos se levantaban, 
abren las puertas,   afuera se mostraban, 
para ir a sus labores   y a sus campos de labranza. 
Todos han salido   dejan libre la entrada, 
sólo pocas gentes   en Castejón quedaban;
las gentes por los campos   andan ocupadas. 
El Campeador   salió de la celada, 
en torno a Castejón   aprisa cabalgaba,
Mío Cid don Rodrigo   corre hacia la entrada, 
los que guardan la puerta   viéndola asaltada, 
tuvieron miedo   y la dejan desamparada. 
Mío Cid Ruy Díaz   por las puertas entraba, 
trae en la mano   desnuda la espada, 
quince moros mataba   de los que alcanzaba. 
Ganó a Castejón   y mucho oro y plata. 
Sus caballeros   llegan con la ganancia, 
la dejan a mío Cid   sin querer para sí nada.

salió de la celada: salió de donde estaba escondido

[Álvar Fáñez vuelve de Guadalajara con la riqueza que ganó (ovejas, caballos, etc.). El Cid comparte el tesoro con sus hombres. El Cid decide abandonar Castejón porque no quiere ser atacado por el rey Alfonso (y Alfonso es amigo del rey de Toledo donde queda la ciudad). Para mostrar su generosidad, el Cid libera a 200 moros que había cautivado.]
«Del castillo que tomaron   todos ricos se van; 
los moros y las moras   bendiciéndole están».
[El Cid decide ir a atacar Alcocer. El rey de Valencia, que controla Alcocer, manda un ejército de 3.000 hombres para reconquistar la ciudad. Los moros cercan al Cid y le quitan el agua. Los hombres del Cid quieren ir a la batalla, pero el Cid quiere consultar con sus hombres.]
34
Al cabo de tres semanas,   cuando la cuarta iba a entrar, 
mío Cid de los suyos   se quiso aconsejar:
«El agua nos han quitado,   nos va a faltar el pan,
«si quisiéramos irnos de noche   no lo consentirán;
«son demasiadas sus fuerzas   para con ellos luchar;
«decidme, caballeros,   qué consejo tomar».
Primero habló Minaya,   un caballero leal:
«de Castilla la gentil   hemos venido acá,
«si con moros no luchamos   no ganaremos el pan.
«Somos unos seiscientos,   acaso alguno más;
«en el nombre del Criador   que no se haga más;
sino irlos a combatir   mañana sin tardar».
Dijo el Campeador:   «ése es buen hablar;
hablasteis como honrado,   como era de esperar».
[Se preparan para el ataque y, al amanecer, el Cid manda que todos salgan a la batalla. El Cid entrega su enseña (su bandera) a Pero Bermúdez para que la lleve.]
Abrieron las puertas,   afuera salen ya;
los ven las avanzadas,   a sus huestes van a avisar.
¡Con qué prisa los moros   se comienzan a armar;
ante el ruido de los tambores   la tierra quería quebrar;
vierais armarse a los moros,   aprisa entrar en haz 
En la parte de los moros   dos grandes enseñas van, 
y los otros pendones,   ¿quién los podría contar? 
Las haces de los moros   comienzan a avanzar 
hacia mío Cid y los suyos,   para irlos a atacar. 
«Estad quietas, mesnadas,   aquí en este lugar, 
«nadie salga de filas   hasta que lo oigáis mandar». 
Aquel Per Bermúdez   no se pudo aguantar; 
la enseña tiene en la mano,   comenzó a espolear:
«¡El Criador nos valga,   Cid Campeador leal! 
«Voy a meter vuestra enseña   en medio del mayor haz;
«veremos estos caballeros   cómo la protegerán». 
Dijo el Campeador:    «¡No lo hagáis, por caridad»
Repuso Per Bermúdez:    «¡Ya veréis como se hará!» 
Espoleó al caballo,   lo metió en mayor haz.
Los moros lo reciben,   la enseña vanle a quitar,
le dan grandes golpes   no le pueden derribar.
Dijo el Campeador:   «¡Valedle, por caridad!»

avanzadas: hombres moros que vigilaban la tierra
haz: formación para la batalla
enseña: bandera
mesnada: tropa
espolear: incitar al caballo

35
Embrazan los escudos   ante sus corazones,
enristran las lanzas,   envueltos los pendones,
inclinaron las caras   encima de los arzones,
íbanlos a atacar   con fuertes corazones.
A grandes voces llama   el que en buena hora nació:
«¡Atacadlos, caballeros,   por amor del Criador! 
«¡Yo soy Ruy Díaz de Vivar,   el Cid Campeador!»
Todos atacan al haz   donde está Per Bermudoz.
Trescientas lanzas son,    todas llevan pendón;
trescientos moros matan   al primer empujón, 
y al hacer la tornada   otros tantos muertos son.

enristran: bajan
pendones: banderas o estandartes
arzón: parte de la silla
hacer la tornada: virar para atacar desde la dirección opuesta

36
Allí vierais tantas lanzas   subir y bajar, 
tanta adarga   horadar y pasar, 
tanta loriga   romper y rajar, 
tantos pendones blancos   rojos de sangre quedar, 
tantos buenos caballos   sin sus dueños andar. 
Oyerais a unos, «¡Mahoma!»;   a otros, «¡Santiago!» gritar.
Yacían por el campo   en poco lugar 
mil y trescientos   moros muertos, ya.

adarga: escudo de cuero
horadar: agujerear, atravesar de parte a parte
loriga: arma para defender el cuerpo, cota de mallas
rajar: romper
Santiago: santo patrón a quien los cristianos dedicaban sus batallas

[Los hombres del Cid vencen a los moros y los persiguen hasta Calatayud. Los hombres del Cid ganan mucho tesoro de la conquista y envían parte de su riqueza al rey Alfonso. El rey acepta el regalo y proclama que los que quieran podrán juntarse con el Cid. Pero todavía mantiene en efecto el destierro del Cid. El Cid continúa sus hazañas en Zaragoza y termina por dominar el reino de Zaragoza. Hacia el final del cantar, el Cid decide ir a tierras bajo la protección de Barcelona, pero el Conde de Barcelona se siente insultado y ataca al Cid. El Cid vence al Conde y gana la espada, "Colada."]

martes, 31 de enero de 2012

LITERATURA RENACENTISTA ESPAÑOLA

NOVELAS DE CABALLERÍA: EL QUIJOTE

Las novelas de caballerías tuvieron su auge en España durante el siglo XVI y fueron leídas con avidez. Se cuenta que el propio emperador Carlos V, Santa Teresa y San Ignacio de Loyola, en su juventud, se entusiasmaron con esa literatura de imaginación.
Amadís de Gaula , publicado en 1504, es el más original, importante y famoso de los libros de caballerías españoles, género que se cierra con Don Quijote , una burla ingeniosa e implacable. Se supone, sin embargo, que desde el siglo XIV ya circulaban versiones de estos relatos. En las novelas caballerescas sobreviven los temas y actitudes de la Edad Media: la defensa del honor, la idealización de la mujer, el ejercicio individual de la justicia. El héroe caballeresco es un paladín (caballero que luchaba en la guerra y sobresalía por sus hazañas; persona que defiende frente a otros una idea, una actitud,) que sale en busca de aventuras, y dispuesto a sostener con las armas, y contra cualquier tipo de enemigos, los principios por los que lucha. El ámbito en el que se mueve el caballero es fantástico; sus hazañas so extraordinarias, sobrenaturales: vence a gigantes y a seres monstruosos; castillos, ínsulas, encantamientos, y hechos sobrehumanos aparecen constantemente en el mundo novelesco de los caballeros andantes; su vida es una cadena interminable de hazañas.
Se idealiza así la acción por la acción misma, aunque se exalta el sentimiento cristiano, el honor, el amor espiritual y la devoción hacia la mujer. Siempre intervienen en la vida del caballero, acompañándolo, alentándolo o protegiéndolo, el fiel escudero, la dama de quien está enamorado y el genio o hada protectora. La literatura caballeresca establece claramente una escala de valores: arrojo, belleza y lealtad son las virtudes supremas del héroe, quien no retrocede ante nada ni ante nadie, confiado en su destreza para manejar las armas y en la protección que le brindan los magos y encantadores.
Las aventuras concluyen siempre con el triunfo del paladín, que encarna a la justicia. El mundo de la literatura caballeresca encierra personajes nobles: reyes, príncipes, damas y doncellas. Las tierras que recorre el protagonista son fantásticas. Los reinos e ínsulas, difíciles de localizar en el mundo europeo, representan un mundo idealizado y maravilloso.
Este tipo de novela, en la que la acción tiene más importancia que la psicología y en que los personajes son una especie de paradigmas de virtudes heroicas y sentimentales, tiene sus orígenes en la literatura francesa del siglo XII.


EL QUIJOTE DE LA MANCHA

Las aventuras que aparecen en el Quijote se pueden clasificar en tres tipos: aventuras andantes o caballerescas, aventuras de villanos y aventuras fingidas.
I.- Aventuras andantes o caballerescas:
Las aventuras andantes son producto del azar y surgen cuando don Quijote va de camino. En ellas, el caballero, víctima de su locura, interpreta equivocadamente la realidad.
Estructura
  1. presencia de un estímulo externo (luces, molino)
  2. asimilación de la realidad objetiva y de la realidad caballeresca (imagina que eso ha ocurrido en un libro) - narrador lo describe
  3. descripción de la realidad subjetiva (molino-gigante) - don Quijote habla
  4. advertencias de Sancho Panza
  5. reto o desafío de Don Quijote
  6. cólera de don Quijote (la actitud de los antagonistas le enfada)
  7. invocación a Dulcinea
  8. obligación de presentarse el vencido ante Dulcinea del Toboso
  9. intervención de los encantadores (cuando es derrotado)
Función de las aventuras andantes:
De los puntos descritos los cuatro primeros sirven esencialmente para caracterizar, aunque de forma superficial, al caballero y su escudero. Los cinco restantes tienen la función de parodiar los libros de caballerías.
Dos aspectos fundamentales de este tipo de aventuras son el punto dos - la falsa interpretación de la realidad - y el punto 5 - el reto o desafío que pone de manifiesto que la iniciativa de la batalla corresponde a Don Quijote.
II.- Aventuras de villanos:
En estos episodios don Quijote y Sancho se ven envueltos en peleas sin que haya un desafío previo. Son también los episodios en que suelen salir apaleados. Pueden ser provocadas, a veces enfrentamientos multitudinarios. Este tipo de "molimientos" se basa en la negación del modelo de la aventura caballeresca, porque ni luchan con armas - sólo hay puños y golpes -, ni intervienen caballeros, sino villanos. Cervantes se sirve de este tipo de aventuras para parodiar de forma cómica los libros de caballerías.
Ejemplos: Yangüeses, Maritornes, el manteamiento de Sancho
III.- Aventuras fingidas:
Las aventuras fingidas representan la inversión de las aventuras andantes. Son situaciones causadas (preparadas por otros personajes). La realidad externa es deformada por terceros para adecuarla a la realidad caballeresca de Don Quijote.
Estructura:
  1. Terceros personajes fingen aventuras con ánimo de ayudar a don Quijote / Terceros personajes quieren divertirse a su costa
  2. El fingimiento se apoya:
    • en una apelación a la fama de don Quijote
    • en un desafío formulado por una personaje que actúa bajo falsa personalidad
    • se le pide al caballero que actúe / ayude
    • se altera la escena de la realidad
  3. Don Quijote finalmente acepta la apariencia de la realidad del fingimiento y actúa en consecuencia
En este tipo de aventuras los que fingen quedan en ridículo y no los personajes.
Ejemplos: La aventura de Micomicona, El enjaulamiento de Don Quijote, El Caballero del Bosque / de los Espejos, El Caballero de la Blanca Luna

lunes, 30 de enero de 2012

LITERATURA MEDIEVAL

Marco histórico
En el siglo V a.C., el imperio romano de occidente se colapsó debido, entre otras cosas, a sus divisiones políticas internas y a las invasiones de los pueblos bárbaros del norte. Alanos, ostrogodos, visigodos y demás tribus penetraron en los dominios del os césares con nuevas costumbres, ideas y formas de hacer gobierno. Así, el antiguo imperio se fragmentó en múltiples reinos. El latín siguió siendo la lengua culta y los invasores pronto se convirtieron al cristianismo, que desde el siglo IV era la religión oficial de Roma, gracias al emperador Constantino. De tal modo, sobre las ruinas del gran imperio que había conquistado todo el mundo conocido, inicia una nueva etapa de la historia de occidente: la edad media.
Durante los primeros siglos de la edad media, los grupos bárbaros (así llamados despectivamente por los romanos) formaron reinos a lo largo del actual territorio europeo, varios de los cuales gozaron de prosperidad económica y de un gran florecimiento artístico y cultural. Poco a poco el sistema político creció alrededor de la figura del feudo. Éste era un pedazo de tierra asignado a un Noble, del cual tenía el derecho de explotar tanto sus recursos naturales, como a sus habitantes; a cambio, el señor feudal debía proteger a sus súbditos en medio de los múltiples conflictos armados que agitaron la época medieval. De hecho, para resolver los problemas entre los dueños de los feudos existía la figura del rey, quien fungía más como árbitro que como monarca absoluto de un reino. El rey era “el primero entre sus iguales”, y también comandaba las misiones de conquista contra otras regiones dentro y fuera de Europa. Además de los nobles, la sociedad medieval se componía de otros grupos: los clérigos y el pueblo llano.

Las órdenes religiosas, y los primeros libros y bibliotecas.
Los primeros formaban parte de la Iglesia, con sede en Roma, y su función era justificar y reproducir la ideología dominante de la época, es decir, el cristianismo. La teología católica era la base última del modo de ver y juzgar la realidad en la Edad Media. Además, los clérigos eran los encargados del desenvolvimiento de las artes, por ello los monasterios se volvieron centros culturales de primer orden. Allí se copiaban y conservaban manuscritos con información sobre todas las áreas del saber humano, en especial los textos de filosofía y literatura grecolatina. Los monjes peregrinaban cientos de kilómetros a abadías como las de Cluny y Cister, en Francias, en busca de libros. Así se transmitía el conocimiento de un extremo a otro de Europa.
Con todo, el saber culto medieval nunca fue accesible para el pueblo, casi por completo analfabeta. Este estamento social estaba formando por artesanos, labradores, soldados de bajo nivel y, en general, por los súbditos del señor feudal. Ellos eran el motor económico de la sociedad, quienes sostenían con su trabajo a los otros estamentos. Estos, a cambio les daban protección. A diferencia de la idea corriente que tenemos sobre la cultura medieval, ésta sobresale por su enorme variedad de expresiones.    Las artes visuales estaban concentradas casi exclusivamente en el templo cristiano, arrancando con el estilo bizantino (llamado así por proceder de Bizancio, hoy Estambul) que destacó por sus coloridos mosaicos que decoraban el interior de las iglesias, como la de San Apolinar, en Ravena, Italia. Casi al mismo tiempo, entre los siglos V y X después de Cristo, los reinos bárbaros también crearon un estilo particular. En ellos se construyeron templos con forma octagonal, como la catedral de Aquisgrán, Francia, dedicada a uno de los reyes más famosos de la Edad Media, Carlomagno. Los bárbaros también sobresalieron por sus joyas de oro y piedras preciosas.
La invasión de los musulmanes a España y Sicilia en el siglo VIII, de la cual hablaremos más adelante, aportó nuevas formas de hacer arte, que en Europa. Los intrincados diseños decorativos del palacio real de la Alhambra, en Granada, y los arcos de herradura de la mezquita de Córdoba, fueron retomados para crear el estilo mozárabe, mezcla de la estética árabe con la de Occidente.
Hacia el siglo X nace el estilo románico, con enormes iglesias como la de Santiago de Compostela. Las pinturas románicas expresan bien el espíritu estético del momento: las figuras deformadas de Jesús, María y los santos no son muestra de la torpeza de los artistas, sino de una cultura que despreciaba el cuerpo, la material finita, a favor del espíritu, de la parte inmortal del ser humano. 
La península ibérica (España) reflejó varios movimientos culturales en la edad media. Los musulmanes conquistaron España y llevaron no solo una nueva religión inspirada en Mahoma, sino toda una cultura que enriqueció a europa: filosofía, medicina, estilo artístico, poesía, música (el canto flamenco tiene claras raíces árabes). Además este reino musulmán fue  un buen ejemplo de tolerancia religioso, pues en él convivían sin problemas musulmanes, católicos y judíos.  Mientras tanto, en la parte norte de España, que no había sido ocupada por los musulmanes, los grupos cristianos se organizaron para hacerle frente a la invasión de su antiguo territorio. Durante 700 años la guerra entre europeos y árabes se llevó a cabo, hasta que en 1492, el rey moro Boadbil entregó granada a las fuerzas de los reyes católicos.  Con todo, el conflicto entre uno y otro grupo no siempre su fe tan simple: era frecuente que un noble cristiano, para atacar a otro de sus iguales, se aliara con los musulmanes. Y en el bando cristiano eran bastante frecuentes la división y las luchas internas. No fue sino hasta la unificación de los reinos de Castilla y Aragón, gracias al matrimonio de los monarcas Fernando e Isabel a fines del siglo XV, cuando se creó un frente común contra los musulmanes.

El origen del Poema de Mio Cid
Se  desconoce el autor del Poema de Mio Cid, aunque  al final del manuscrito, conservado en la Biblioteca Nacional de Madrid, se afirma que lo escribió un tal Per Abbat. La palabra escribir en esa época quería decir copiar, actividad necesaria cuando en esa época quería decir copiar, actividad necesaria antes de la invención de la imprenta en Europa. Así, el texto que tenemos es una versión de un poema creado tiempo atrás. Los  especialistas no se ponen de acuerdo sobre la fecha de composición del Poema de Mio Cid: para algunos fue a principios del XIII, cerca de la época de la copia de Per Abbat (1207). De cualquier modo, el Poema de Mio Cid es una de las primeras obras literarias en castellano.

Las primeras obras literarias en castellano.
Los primeros escritos en nuestra lengua son las llamadas glosas o comentarios en español anotados al margen de textos redactados en latín y hallados en algunos monasterios del siglo IX.  La primera obra literaria en una lengua cercana al español son las jarchas, pequeños poemas amorosos en dialecto mozárabe (mezcla de árabe y castellano). Trataban sobre temas filosóficos y fueron compuestos hacia el año 1000.
Junto con obras medievales como El cantar de Roldán, de Francia, y el Cantar de los nibelungos, de Alemania; el Poema del Mio Cid (o Cantar del Mio Cid) pertenece al género de la epopeya, texto que narra en verso grandes hazañas vinculadas con la historia de un pueblo o nación. El género es muy antiguo, pues ya en el año 200 a.C. se había compuesto en Mesopotamia el Poema de Gilgamesh, seguido mucho después en el siglo VIII a.c.  por la Illiada y la Odisea en Grecia, el Mahabarata y el Ramayana en la India, etc. Así, el Cantar del Mio Cid fue una de las epopeyas o  poemas épicos que seguramente abundaron en la España medieval, pero es el único que nos ha llegado completo a la época actual.
Para algunos especialistas, el Mio Cid fué creado de forma oral por algunos juglares, luego sería transmitido de voz en voz hasta que Per Abbat o algún otro personaje lo puso por escrito. Según los investigadores, e poema fue concebido por escrito por algún autor culto, con conocimientos de historia y derecho, pero muy influenciado por el modo de creación de los poemas orales.
Los poemas orales abundan en fórmulas y frases hechas que permitían a los juglares memorizar poemas épicos tan largos como el del Cid.

Los temas del Poema de Mio Cid
El protagonista del Cantar del Mio Cid es un personaje histórico llamado Rodrigo Díaz de Vivar, que vivió en el siglo XI y cuya existencia está probada por documentos cristianos y musulmanes. Su sobrenombre era Cid Campeador, o sea, “señor que batalla”, pues la palabra Cid, quiere decir “señor” en árabe. La historia de ese personaje también es contada en forma literaria en otros textos y romances (poemas con versos octosílabos).
El tema central del Mío Cid es el de la pérdida y recuperación de la honra. Inicia con el episodio del destierro del Cid, quien debido a intrigas políticas dentro de la corte, cae de la gracia del rey. El hecho provoca la indignación del narrador. Así, el protagonista, debe demostrarle al monarca su valor, realizando hazañas y enviándole parte del botín tomado en las ciudades conquistadas como prueba de fidelidad y de la falsedad de las acusaciones que lo llevaron al destierro.
Para lograr su cometido, el Cid se sirve de sus principales valores: valentía, bondad y astucia. En compañía de sus fieles seguidores, como Minaya Álvar Fáñez, primero obtiene recursos engañando a un par de judíos prestamistas, lo cual es celebrado por el narrador. En su destierro, el Cid se enfrenta y vence en varias ocasiones a los musulmanes.  A Ruy Sánchez, no le interesa tanto propagar la fe cristiana, como recuperar su honra perdida. Por lo mismo, no duda en combatir al conde cristiano de Barcelona y recuperar la confianza del rey.
Tras haber recuperado su  honra política, el Cid debe rescatar su honra moral. Los infantes de Carrión, miembros de la alta nobleza, piden en matrimonio a las  hijas de Ruy. Tras celebrarse las bodas, las recién casadas son violadas y golpeadas por sus maridos, lo cual representa una afrenta más que el Cid debe arreglar.  El poema no solo refleja la realidad multicultural y política de la España medieval, sino describe con realismo las emociones de sus personajes, quienes son dudan en llorar, quejarse, reir, y gozar a lo largo de la obra. Eso nos permite identificarnos con el héroe, quien lo es no por vencer a los monstruos o brujos, sino por sobreponerse a las adversidades sin negar los principios como el valor, la honestidad, la bondad y la justicia.

Conclusión  
La grandeza el Poema de Mio Cid, la primera obra narrativa extensa de la literatura española en lengua romance, se debe a que es reflejo artístico de lo mejor de la vida de la nación española en su época de gestación. Además de su belleza y valor literario, como toda gran obra de arte es, a su vez, síntesis y fuente fecunda que irradió su espíritu hacia la literatura posterior y hacia la vida misma de Hispanoamérica.


martes, 29 de noviembre de 2011

PARA LEER A KAFKA







DERIVACIÓN VERBAL

Se entiende por derivacion verbal, la que permite formar nuevos verbos a partir de otras categorías, por lo general, aunque no exclusivamente, sustantivos y adjetivos (por ejemplo Batalla > batallar; claro >clarificar).
La derivación verbal se puede analizar desde el punto de vista sincrónico o desde el diacrónico. Mientras que en el diacrónico se tienen en cuenta la etimología y los proceso shistóricos que condicionan la evolución de las palabras, el análisis sincrónico se apoya fundamentalmetne en la existencxia de ralaciones entre la base y el derivado que se suponen presentes en la conciencia lingüística de los hablantes.

Desde la morfología sincrónica se  considera, por ejemplo que  "remediar" deriva de "remedio", como "obsequiar", de "obsequio"; mientras que desde el enfoeuq ediacrónico se entiende que uno y otro son casos muy diferentes, peusto que remediar, porcede del verbo latino "remediare" y obsequiar, se forma en español.

Clases de verbos derivados

  1. Verbos con bases sustantivas o  derivados verbales denominales. Como abotonar (botón), almidornar (almidón), cobijar (cobija),  hablar (de habla), cantinflear (de Cantinflas).
  2. Verbos con bases adjetivales o derivados verbales "deadjetivales". Como entristecer (triste), embellecer (bello), acorrientar (de corriente), vulgarizar (vulgar).
  3. Verbos con bases verbales o derivados verbales"deverbales". Como corretear (correr), canturrear (cantar), bailotear (bailar).
  4. Verbos con bases adverbiales o derivados verbales "deadverbiales". como adelantar (adelante), alejar (lejos), acercar (cerca).
  5. Verbos con bases interjectivas, como  pordiosear (de pordiosero)
  6. Verbos derivados de pronombres, o pronominales. Como tutear (hablar "de tu"), ningunear.
  7. Verbos derivados de otros grupos sintáctivos: como los extranjerismos adaptados y no adaptados  (tuitear, chatear, escanear) o bien, los  tecnicismos, como: ensimismar (en si mismo).